Por Jorge Oliva
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Genialidades. Ahora que haces la compra, te sobreinformas tanto como puedes e incluso pones la lavadora, has aparcado la locura y nos has vuelto a regalar pinceladas de tu genialidad. Creo que no te endendieron o que tú no supiste poner límite a ciertas cosas. ¿Porque no estabas en tu mejor momento? |
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Me emocionaste con "Honestidad Brutal" hasta lo más profundo. Bastaron "El día de la mujer mundial" y "Cuando te conocí" para convertirlo en disco de cabecera. De esos que necesito reescuchar de vez en cuando para sentir el pellizco vital. Me despistó tu "Salmón" pero, nadando contra la corriente, consiguió sacarme del bolsillo 9 euros (nice price, you know?), y hacerme disfrutar con la belleza y el desgarro de "Tuyo siempre", "All you need is pop" y otras muchas. Tantas como las que me supieron a brainmasturbing creativo fallido. Entre 103 canciones encontré de todo. Pero te lo pudiste permitir. Y te creo cuando dices que tu voluptuosidad compositora responde a una necesidad vital. Y que nunca te has sentido mejor que este último año y medio, viviendo y/o trabajando sin presiones, sin agobios y, sobre todo, en absoluta libertad. Qué coño, para algo eres Andrés.
He leído sobre tu cabreo. Ése por el que has cortado de raíz los encuentros que tenías programados con los medios para promocionar "El cantante". El perfil que traza Bruno en la Rolling es crudo. Sí. Y duro. Pero le quiero defender porque su opinión no es la de un cualquiera. Es la de un periodista que ha psicoanalizado a una larga lista de músicos de toda clase y condición, y que ha sabido acercarnos a las grandezas y miserias del mundillo. Su error: asumir el riesgo de tomar parte y ser categórico. Y en tu caso, Andrés, me temo que no se ha andado con chiquitas. Su juicio, mal que te pese, lo han compartido -y comparten- muchos del gremio. En silencio, claro. La diferencia es que Bruno lo ha puesto negro sobre blanco. He ahí la cuestión.
El diagnóstico de Diego A. Manrique en EPS me ha parecido muy certero. Creo, como él, que has sido un caramelo muy jugoso para la prensa especializada. Pudieron ver en ti a un Cobain vivo, a un Morrisson en las últimas... A un icono del "sexo, drogas y rock and roll" que aceptaba, sin cortapisas, compañeros en el hipnótico viaje a tu intimidad. Pero ellos tenían billete de vuelta. Y venían y nos contaban esto y lo otro... Y se acabó. Ahora que haces la compra, te sobreinformas tanto como puedes e incluso pones la lavadora, has aparcado la locura y nos has vuelto a regalar pinceladas de tu genialidad. Creo que no te endendieron o que tú no supiste poner límite a ciertas cosas. ¿Porque no estabas en tu mejor momento? Es igual, Andrés. Con tus rarezas y tus excesos, has sido uno de esos adelantados a su tiempo que tal vez sólo necesite encontrarse a sí mismo en la quietud. Y "El cantante" puede haber sido un bonito ejercicio para devolverte del abismo en el que muchos te vimos. Felizmente para todos, bienvenido Andrés. |