VENTA LIBRE
Entrevista exclusiva
Por Giusseppe R. Altamirano


¿Sobre qué cosas que no te preguntaron te hubiese gustado hablar en las entrevistas promocionales de El salmón?
Para El salmón hice muy pocas entrevistas, pero noté la importante ausencia de cuestiones musicales referidas al sistema de grabación, organizaciones químicas e instrumentalismos. Me hubiese gustado hablar de los poetas de la Zurda, del primer movimiento literario no intelectual, de una nueva Latinoamérica frente a las interminables estafas imperialistas, de la vuelta de las ideologías, de mujeres, de grabaciones, de las trompetas del disco, de los días de 24 horas…

Entonces, hablemos de esos asuntos ausentes en las preguntas. Sobre el método de grabación, por ejemplo, y de lo que llamás organizaciones químicas e instrumentalismos.
Es una campaña paramusical, de aproximadamente cien días sin TV, ni prensa, ni contactos con el exterior. Sin estudios y en la clandestinidad. Los nombres de los días son los mismos, pero siempre que exista la posibilidad de una canción próxima vamos a grabarla. Practicando con verdaderos días de 24 horas, según el método portátil. Escribiendo y grabando en tiempo real, buscando una mejor canción cada día.

¿Qué encontraste cuando saliste de los cien días sin TV, ni prensa?
Nunca salí. Directamente subí a un avión y me vine para Madrid. ¡No pienso salir nunca!

¿Extrañaste algo del exterior en esos días?
No, porque los frutos de la realidad estaban en casa. Es decir: nunca faltaba nada.

Técnicamente, "exceso" quiere decir que se está pasando de una medida permitida. ¿No pensás que algunos excesos pueden ser realmente peligrosos? Hablemos de drogas…
Tengo edad suficiente para saber que las drogas más peligrosas, de consecuencias más graves en la conducta, son las drogas de laboratorio, las legales de la familia Roche. Durante mucho tiempo me parecieron inofensivas, podía comerlas como caramelos, pero ya confesaron ser responsables de la mayoría de los trastornos de cualquier paranoico agresivo corriente. Son las causantes de lindezas como la ira, la irritabilidad, los intentos de suicido, la pérdida de la libido y la violencia.

Si alguien te aconseja que te cuides más, ¿qué le decís?
No confío en el altruismo de la mayoría. Personalmente, mido la salud por frecuencia sexual y buena forma en general; practicando la destrucción de los horarios me sentí flaco y poderoso para las cuestiones íntimas. La salud musical y el happening son un motivo de satisfacción noble. Para mi generación, desterrar la barriga es un síntoma de buena salud.

¿Por qué pusiste las canciones nuevas en Internet?
Ya lo dije: las canciones, en un mundo ideal, deberían ser para la gente, no para las compañías. Me interesa la piratería, los precios de los discos son muy altos.

Seguís componiendo. ¿Temblará la estructura discográfica de la industria con las canciones nuevas?
Voy a seguir el camino de la independencia coparticipativa, en el intento de buscar posibilidades próximas de ediciones más fluidas. Primero hacerlo, y más adelante, decidir qué es. Encontrar primero y, posiblemente, buscar después.

¿Por qué resulta atípico que un artista llegue a componer más de cien canciones en un año?
Es una cantidad razonable de páginas normal para cualquier periodista, novelista o ensayista. Equivale a las cartas que nunca escribimos. Lo normal es escribir cien canciones buenas, algunas de ellas muy buenas. Terminarlas y empezar de nuevo. Olvidando el fútbol y la TV, con una dedicación honesta, ética y bestial. Lo atípico es no llegar a hacer las diez canciones del contrato. No es atípico -creo- ser un músico de música y no un músico de contratos.