MÚSICA // CONCIERTO
Andrés Calamaro certifica su buena forma en el Sant Jordi

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El músico argentino reunió a 10.000 personas en su vuelta a BCN

 
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Andrés Calamaro, anoche, durante la actuación en el Palau Sant Jordi. Foto: JULIO CARBÓ
 
 
JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA


Seis años de hambre acumulada de Andrés Calamaro explotaron anoche en el Palau Sant Jordi en un concierto rotundo y emotivo, seguido con devoción por unas 10.000 personas. El argentino atacó un peculiar grandes éxitos de dos horas de duración con mucho rock'n'roll, blues, funk, rumba y tango, y que concluyó con un par de éxitos de Los Rodríguez.
Hacía seis años que Calamaro no pisaba un escenario barcelonés y, considerando que el músico no dispone de material nuevo (su reciente El regreso es un disco en directo), el poder de convocatoria fue notable. El repertorio de este último trabajo marcó el guión de un concierto con muchos momentos de intensidad, que se abrió entre cadencias tropicales con El cantante, de Rubén Blades.
El rock'n'roll tomó, no obstante, la palabra desde la segunda canción, El salmón, con Calamaro y su teclado en el centro del escenario, flanqueado por los componentes del grupo Bersuit. El coro popular del Sant Jordi funcionó a discreción en Te quiero igual y Los aviones, y la dylaniana Clonazepán y circo recordó lo grande que ha sido Calamaro cuando la inspiración le ha acompañado.

ECOS DE LOS
RODRÍGUEZ
A mitad del concierto apareció el guitarrista Niño Josele y juntos atacaron un par de tangos clásicos, Por una cabeza y Sur, muy bienvenidos por un sector de la pista que extendía una bandera argentina de varios metros cuadrados. Y hubo un segundo invitado aún más aplaudido: Ariel Rot, excómplice de la estrella en Los Rodríguez. "El fútbol es así. ¡Todo es posible!", suspiró Calamaro. Y ambos evocaron al viejo grupo con Me estás atrapando otra vez y Para no olvidar, ésta con dedicatoria final al malogrado Julián Infante.
No fue el único desaparecido evocado anoche: hubo recuerdos para el recientemente finado Kike Túrmix (cantante de los madrileños The Pleasure Fuckers) y para el argentino Pappo, de quien Calamaro rescató el blues Desconfío. En la recta final sonaron dos canciones no incluidas en el último disco, No se puede vivir del amor y Alta suciedad, además de las previsibles OK Perdón, Flaca y Paloma. El concierto fue convirtiéndose en una fiesta que culminó con el regreso de Rot y un minifestival Los Rodríguez con Mi enfermedad y Sin documentos. "Gracias. Me emocionaron", aseguró Calamaro. Regreso feliz.